El acceso a una vivienda digna se ha convertido en una emergencia social. Alquileres disparados, hipotecas inasumibles y especulación condicionan la vida de millones de personas.No trabajamos para que todo nuestro salario se vaya en pagar un alquiler o una hipoteca. Trabajamos para vivir.La vivienda es un derecho, no un negocio. Sabemos que es posible garantizarlo.
1. La vivienda es un derecho, no un negocio para la especulación.
2. Reformar el mercado hipotecario para facilitar el crédito a las personas trabajadoras, mediante hipotecas más transparentes y una segunda oportunidad real para hogares sobreendeudados.
3. Estabilizar y reducir los precios del alquiler en las zonas tensionadas mediante la regulación y limitación de precios.
4. Movilizar financiación suficiente para la creación del parque público de vivienda a través de nuestra propuesta de FIVA (Fondo de Inversión Público para la Vivienda Asequible) para alcanzar los 2 millones de viviendas públicas en una década.
5. Construir, adquirir y, en su caso, rehabilitar un gran parque público de vivienda social y asequible con carácter permanente. La vivienda pública no puede pasar al mercado privado.
6. Regular y limitar el alquiler turístico, de temporada y habitacional.
7. Reforzar las políticas de protección a los hogares más vulnerables mediante ayudas específicas al alquiler y a los suministros, garantizando alternativas habitacionales dignas. Es clave mantener y consolidar la moratoria de desahucios y la prórroga de los contratos de alquiler, evitando expulsiones y situaciones de sinhogar.
8. Reorientar la fiscalidad del mercado de la vivienda para ponerla al servicio del derecho a la vivienda y penalizar a quienes especulan con la vivienda.
9. Movilizar el stock de vivienda vacía, captando viviendas de propietarios privados, instituciones y administraciones, usando el tanteo y retracto, rehabilitándolas si es preciso e incorporándolas a un circuito de alquiler durante un mínimo de 10 años que sea seguro para el arrendador y asequible para el inquilino, a través de nuestra propuesta de programa PASA.
10. Evitar que el negocio de la vivienda siga siendo un lastre económico que aumenta la desigualdad y empeora las condiciones de vida. Hay que limitar la concentración de vivienda en pocas manos y desincentivar fiscalmente las operaciones especulativas.